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| FUNDACION DANIELA |
Fiore Bouhsaren a los seis años se dejó el pelo largo. Iba al colegio con los ojos escondidos tras una sombra negra y los labios pintados. Trataba de ocultar que debajo de todo ese maquillaje lo que había era un niño que se sentía niña. A los 20 años está a punto de empezar por fin un tratamiento hormonal y es uno de los rostros de la campaña fotográfica que la
Fundación Daniela ha presentado para dar a conocer la realidad de los niños transexuales. "Me habría ayudado mucho haber contado, de pequeña, con asesoramiento médico", asegura Fiore.